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Qué es el rumen y cómo funciona la digestión en bovinos

20 may 2026

Qué es el rumen y cómo funciona la digestión en bovinos

En porcicultura, la cerda reproductora es el activo más valioso de la granja. Su ciclo productivo —gestación, parto, lactación, destete y nueva cubrición— es un engranaje preciso en el que la nutrición cumple un papel central. Cuando ese engranaje se ve interrumpido por períodos de ayuno o de subnutrición —ya sea por fallas en el manejo, por altas temperaturas que deprimen el apetito o por restricciones deliberadas del alimento— las consecuencias no siempre son visibles de inmediato, pero se acumulan en silencio y terminan golpeando donde más duele: la tasa de partos, el tamaño de camada y la vida productiva del animal. 

Entender qué ocurre en el organismo de la cerda cuando no recibe los nutrientes que necesita es el primer paso para evitar pérdidas reproductivas evitables.

¿Qué es el balance energético negativo en cerdas y cuándo ocurre?

El balance energético negativo (BEN) es el estado en que las demandas de energía y nutrientes de la cerda superan lo que obtiene a través de la alimentación. No es un evento puntual: es un proceso que se instala progresivamente, obliga al animal a movilizar sus propias reservas corporales y, cuando se prolonga o se vuelve severo, compromete de forma directa la función reproductiva.

Durante el periodo de lactación de las cerdas, el balance energético suele ser negativo, ya que los requerimientos para el mantenimiento y especialmente para la producción de leche son superiores a los aportados con el consumo de pienso. Además, cada día nos encontramos en las explotaciones con genéticas más prolíficas, lo que exige una mayor producción de leche para sacar adelante una camada cada vez más numerosa. Como consecuencia de este balance negativo, las cerdas suelen perder condición corporal durante esta etapa.

Este estado puede aparecer en distintos momentos del ciclo reproductivo:

  • Durante la lactación: la etapa de mayor riesgo. La producción de leche puede alcanzar hasta 20 litros diarios en cerdas de alta genética, superando con creces la capacidad de ingesta del animal.

  • En el periparto: el ayuno o la reducción voluntaria de consumo justo antes y después del parto expone a la cerda a un déficit agudo.

  • En gestación con subalimentación crónica: una restricción energética o proteica prolongada durante la preñez también tiene efectos reproductivos medibles, aunque menos dramáticos que en lactación.

¿Cómo afecta el ayuno al sistema hormonal de la cerda reproductora?

El vínculo entre nutrición y reproducción en la cerda pasa por el eje hipotalámico-hipofisario-gonadal. Cuando el organismo detecta que el aporte energético es insuficiente, envía señales que inhiben la actividad reproductiva como mecanismo de protección biológica: no es lógico invertir recursos en reproducción cuando la supervivencia está comprometida.

La secreción muy baja de LH durante la lactación o el incremento insuficiente de LH inmediatamente después del destete en cerdas subalimentadas parece indicar que la nutrición juega un papel importante en el anestro posdestete.

Este déficit de LH (hormona luteinizante) es clave: sin pulsos adecuados de LH, los folículos ováricos no maduran correctamente, la ovulación se retrasa o no ocurre, y la cerda entra en anestro. El resultado concreto en la granja es un intervalo destete-cubrición prolongado, que impacta directamente en el número de partos por cerda al año.

El déficit energético durante la lactación perturba el funcionamiento hormonal, generando al destete un pico de LH retardado e inferior.

Adicionalmente, la restricción alimentaria severa durante la lactación compromete la calidad de los ovocitos que darán origen a la siguiente camada. Un estudio en cerdas primíparas sometidas a restricción de alimento mostró que los folículos de las cerdas restringidas eran de menor tamaño y los complejos cúmulo-ovocito mostraban menor expansión tras la maduración in vitro; además, los ovocitos de cerdas restringidas presentaron mayor incidencia de poliespermia, lo que indica consecuencias severas sobre la competencia del desarrollo del ovocito. El fluido folicular de las cerdas restringidas tenía menores niveles de IGF-1 y esteroides, lo que indica que los folículos de estas cerdas eran menos competentes para producir los factores de crecimiento necesarios para que los ovocitos alcancen plena competencia de desarrollo.

¿Qué consecuencias tiene el ayuno en la reproducción de la cerda durante la lactación?

La lactación es el período más crítico. Un mal manejo nutricional afecta hasta un 60% los parámetros reproductivos y puede llevar a cerdas lactantes a perder peso corporal en exceso, llegando hasta pérdidas superiores al 20%.

Las principales consecuencias reproductivas de un BEN severo durante la lactación son:

Prolongación del intervalo destete-cubrición (IDC)

Diversos estudios constatan que una pérdida excesiva de peso durante la lactación alarga el intervalo destete-cubrición y reduce la tasa de ovulación, con lo que no solo repercute en los resultados reproductivos posteriores, sino también en los económicos de la granja.

Las cerdas que ciclan entre los 3 y 6 días tras el destete siempre tienen los mejores resultados productivos, tanto en fertilidad a parto como en prolificidad. En cambio, las cerdas que extienden este intervalo a los 7-10 días normalmente tienen los peores resultados de toda la granja.

Reducción del tamaño de camada en el ciclo siguiente

Una pérdida excesiva de condición corporal puede tener consecuencias negativas sobre el rendimiento reproductivo posterior, alargando el intervalo destete-cubrición y reduciendo el tamaño de la camada en ciclos siguientes.

Mayor riesgo de anestro posdestete

Una alimentación deficiente en lactación origina una pérdida de condición corporal y, por tanto, la movilización de reservas. Cuanto mayor sea la pérdida de condición corporal, mayor será el IDC. Las pérdidas de peso superiores al 10% entre parto y destete ya son problemáticas, y críticas por encima del 15%.

¿Cómo impacta la pérdida de condición corporal en la fertilidad de la cerda?

La condición corporal al momento del destete es uno de los indicadores más predictivos del desempeño reproductivo posterior. La disminución de la condición corporal puede retrasar el retorno al celo y afectar la tasa de ovulación, lo que podría provocar partos demorados e irregularidades. Las cerdas en óptima condición corporal tras el destete ciclarán más rápido, permitiendo un desarrollo folicular más homogéneo y reduciendo pérdidas tempranas.

El espesor de grasa dorsal (EGD) es la herramienta de campo más utilizada para evaluar esta condición. Las cerdas deben entrar a partos con un espesor de grasa dorsal entre 16 y 20 mm en P2.

El impacto es especialmente pronunciado en cerdas de primer parto, un fenómeno tan frecuente que tiene nombre propio:

El síndrome del segundo parto se manifiesta por los siguientes signos: anestro posdestete y prolongación del intervalo destete-celo (más de 7 días), infertilidad con tasa de partos inferior al 85% y disminución del número total de lechones nacidos (menos de 11 lechones).

En el origen de este cuadro se encuentra la pérdida de peso relativamente alta que se produce durante la primera lactación. Una hembra de primer parto debe comer para mantenerse, crecer y producir leche para la camada, pero el problema es que el consumo de pienso durante la lactación a menudo no es suficiente para cubrir todas estas necesidades.

El siguiente cuadro resume los umbrales de pérdida de condición corporal y sus implicaciones reproductivas:

Pérdida de peso entre parto y destete

Clasificación

Consecuencia esperada

Menor a 10%

Aceptable

Impacto reproductivo mínimo

10 – 15%

Problemática

IDC prolongado, menor prolificidad

Mayor a 15%

Crítica

Anestro posdestete, descarte probable

Mayor a 20%

Severa

Alta mortalidad embrionaria, baja tasa de partos

¿Qué efectos tiene la subalimentación durante la gestación en la cerda y su camada?

El ayuno o la restricción severa de alimento durante la gestación tiene consecuencias distintas a las de la lactación, pero igualmente relevantes para la productividad de la granja.

Una mala condición corporal tiene como resultado una mayor incidencia de llagas en la región escapular de las cerdas, menor peso de los lechones al nacimiento y cerdas delgadas al destete con retraso de la salida posdestete a celo, llegando incluso al anestro. El tamaño de la camada del siguiente parto también puede verse negativamente afectado si las cerdas tienen mala condición corporal en el momento de la cubrición.

Por otro lado, el exceso de alimento en el último tercio de la gestación tampoco es inocuo: un exceso de condición corporal al final de la gestación se asocia a menudo con una reducción del consumo de alimento durante la lactación y a veces da lugar a una reducción del tamaño de camada, mayor incidencia de distocias, mayor aplastamiento de lechones y mayor incidencia del síndrome de agalactia postparto.

Sobre la mortalidad embrionaria en los primeros días tras la cubrición, existe además un factor de manejo que muchos productores ignoran: cuando se produce un gran consumo de pienso en los 2 a 3 primeros días tras la cubrición pueden disminuir los niveles de progesterona y resultar en un aumento de la mortalidad embrionaria. Esto ilustra la importancia de tener un programa de alimentación diferenciado y bien calibrado para cada etapa.

Entender en qué medida la nutrición impacta los parámetros reproductivos en cerdos como la tasa de partos, el tamaño de camada y el intervalo entre destetes es fundamental para diagnosticar si los problemas de la granja tienen un origen nutricional.

¿Cómo afecta el hambre crónica al bienestar y la salud de las cerdas gestantes?

La restricción alimentaria en cerdas gestantes no solo tiene consecuencias reproductivas: también afecta el bienestar del animal. La alimentación limitada conduce al hambre crónica, que es un importante problema de bienestar para las cerdas gestantes. Las cerdas hambrientas confinadas en puestos de gestación desarrollan comportamientos no deseados, como morder barras, masticar simuladamente y ser agresivas. En los sistemas de alojamiento en grupo, las cerdas con alimentación limitada sufren más lesiones por peleas que las cerdas que tenían suficiente comida para satisfacer su hambre.

Estos comportamientos estereotipados y las lesiones asociadas no solo afectan el bienestar: también elevan el nivel de estrés basal de los animales, lo que a través del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal puede interferir negativamente con el eje reproductivo. Una cerda estresada crónicamente tiene mayor probabilidad de presentar alteraciones en la ciclicidad ovárica, y el estrés es reconocido como un factor predisponente para la mortalidad embrionaria temprana.

No existen dudas de la íntima relación entre la alimentación y la reproducción; la alimentación ocupa un lugar primordial en todos los procesos de la reproducción. Una ración balanceada para cerdas debe contener alrededor de 2.5 a 3 Mcal por kg de alimento seco.

El bienestar animal en granjas porcinas está directamente vinculado al manejo nutricional: una cerda con hambre crónica es una cerda bajo estrés permanente, y eso tiene un costo productivo y sanitario real.

¿Cómo prevenir el balance energético negativo y sus efectos reproductivos en cerdas?

La prevención pasa por un programa de alimentación diferenciado por etapa, con objetivos claros de condición corporal y monitoreo continuo. Las estrategias más efectivas incluyen:

Maximizar el consumo de pienso durante la lactación

Uno de los principales objetivos de la cerda durante la lactación es alcanzar pronto elevados consumos de pienso para conseguir una buena producción lechera, ya que redundará en un mayor peso del lechón al destete, y permitirá que la cerda acabe su periodo de lactancia en buena condición corporal. Además, la prolificidad del ciclo siguiente está relacionada con la ingesta en la lactación previa.

Para lograrlo, se recomienda: suministrar alimento ad líbitum desde el día 3-4 posparto, ofrecer pienso fresco varias veces al día, garantizar un caudal de agua suficiente —ya que la ingesta de pienso es directamente proporcional a la de agua— y controlar la temperatura ambiental, pues el calor es uno de los principales inhibidores del apetito en cerdas lactantes.

Controlar la condición corporal al parto

Las cerdas que llegan a parto en exceso de condición corporal comen menos durante la lactación y pierden más grasa dorsal. El objetivo es que entren a maternidad con un EGD de 16 a 20 mm en P2, ni más ni menos.

Diferenciar la alimentación de cerdas primerizas

Las cerdas de primer parto tienen requerimientos adicionales porque aún están en crecimiento. Necesitan más energía y proteína que las multíparas para mantener su propio desarrollo además de la producción láctea. Muchos programas de alimentación no contemplan esta diferencia y es uno de los orígenes del síndrome del segundo parto.

Monitorear el intervalo destete-cubrición como indicador de alerta

Un IDC promedio de más de 6 días en la granja debe encender una señal de alarma sobre el estado nutricional de las cerdas durante la lactación previa.

Las medidas de sanidad e higiene en cerdos también forman parte del ecosistema de factores que condicionan el consumo de alimento: una cerda con procesos infecciosos come menos, entra más rápido en BEN y ciclará más tarde tras el destete.

Efecto del ayuno en cerdas reproductoras: lo que los números de tu granja te están diciendo

Cuando la tasa de partos baja, el IDC se alarga o el tamaño de camada cae en segundos partos, el primer lugar donde hay que mirar no siempre es el programa sanitario o la calidad del semen: hay que revisar la curva de alimentación de la lactación anterior.

La puntuación de condición corporal de la cerda al inicio de la gestación está relacionada con el recuento de cuerpos luteales y la duración de la proliferación de los folículos ovulatorios, que pueden influir en la fecundación.

La investigación ha demostrado que una movilización excesiva de nutrientes durante el período de lactación puede tener efectos perjudiciales en el siguiente ciclo de las cerdas en cuanto al tamaño de camada y el intervalo entre el destete y el celo. Además, las cerdas con una alta movilización durante la lactación necesitan más atención durante la siguiente gestación para restablecer su condición corporal.

El ayuno —o la subalimentación crónica— en cerdas reproductoras no es solo un problema de bienestar: es un problema económico con consecuencias que se arrastran de un ciclo al siguiente. Identificarlo, medirlo y corregirlo con un programa de alimentación bien diseñado es una de las inversiones más rentables que puede hacer cualquier granja porcina.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta pérdida de peso durante la lactación se considera normal en una cerda? 

Cierta pérdida de condición corporal durante la lactación es fisiológica e inevitable. Sin embargo, pérdidas superiores al 10% del peso al parto comienzan a considerarse problemáticas, y por encima del 15% se vuelven críticas, con efectos claros sobre el intervalo destete-cubrición y el tamaño de camada siguiente.

¿Por qué las cerdas del primer parto son más susceptibles al balance energético negativo? 

Porque además de mantener su propio peso y producir leche para la camada, todavía están en crecimiento. Sus requerimientos nutricionales totales son mayores, pero su capacidad de ingesta suele ser menor que la de las cerdas adultas. Esto hace que el déficit energético sea más frecuente y más severo en las primerizas.

¿El ayuno durante la gestación puede afectar el peso de los lechones al nacer?

Sí. Una subalimentación crónica durante la gestación —especialmente en el último tercio— puede reducir el peso de los lechones al nacimiento, lo que a su vez impacta su vitalidad, capacidad de termorregulación y aprovechamiento del calostro.

¿La restricción de alimento antes de la cubrición afecta la concepción? 

Sí. Una cerda destetada con mala condición corporal tardará más en ciclar y, cuando lo haga, puede ovular ovocitos de menor calidad. Además, la baja producción de progesterona en los primeros días de la gestación —relacionada con el estado nutricional— puede elevar la mortalidad embrionaria temprana.

¿Qué parámetro de campo es más útil para monitorear el estado nutricional de las cerdas lactantes? 

El espesor de grasa dorsal (EGD) medido por ultrasonografía es la herramienta más objetiva. Se recomienda medirlo al entrar a maternidad y al destete para calcular la pérdida real. El registro del IDC por camada es también un indicador indirecto muy útil del estado nutricional en lactación.

¿Puede el ayuno causar que una cerda no quede preñada incluso siendo inseminada? 

Sí. En cerdas con anestro posdestete prolongado por BEN severo, la inseminación sin detección de celo activo tiene bajas probabilidades de éxito. Además, aunque la cerda presente celo, si la calidad folicular está comprometida por la restricción nutricional previa, la tasa de fertilización puede ser menor y la mortalidad embrionaria temprana mayor.

¿El ayuno en la cerda puede afectar la producción de calostro? 

Sí. La calidad y cantidad del calostro dependen en parte del estado nutricional de la cerda en el periparto. Una cerda con déficit nutricional severo producirá menos calostro y de menor concentración de inmunoglobulinas, lo que compromete la inmunidad pasiva de los lechones. La coccidiosis en cerdos y otras enfermedades del lechón neonato son más frecuentes en camadas cuyo consumo de calostro fue insuficiente.

¿Cómo sé si los problemas reproductivos de mi granja tienen origen nutricional? 

Señales de alerta incluyen: IDC promedio mayor a 6 días, tasa de partos por debajo del 85%, reducción del tamaño de camada en segundos partos, cerdas con pérdida visible de condición corporal al destete y alta tasa de descarte por problemas reproductivos. Si varios de estos indicadores están presentes simultáneamente, es muy probable que el origen sea nutricional y vale la pena revisar la curva de alimentación de la lactación con apoyo de un médico veterinario especializado en producción porcina.

En porcicultura, la cerda reproductora es el activo más valioso de la granja. Su ciclo productivo —gestación, parto, lactación, destete y nueva cubrición— es un engranaje preciso en el que la nutrición cumple un papel central. Cuando ese engranaje se ve interrumpido por períodos de ayuno o de subnutrición —ya sea por fallas en el manejo, por altas temperaturas que deprimen el apetito o por restricciones deliberadas del alimento— las consecuencias no siempre son visibles de inmediato, pero se acumulan en silencio y terminan golpeando donde más duele: la tasa de partos, el tamaño de camada y la vida productiva del animal. 

Entender qué ocurre en el organismo de la cerda cuando no recibe los nutrientes que necesita es el primer paso para evitar pérdidas reproductivas evitables.

¿Qué es el balance energético negativo en cerdas y cuándo ocurre?

El balance energético negativo (BEN) es el estado en que las demandas de energía y nutrientes de la cerda superan lo que obtiene a través de la alimentación. No es un evento puntual: es un proceso que se instala progresivamente, obliga al animal a movilizar sus propias reservas corporales y, cuando se prolonga o se vuelve severo, compromete de forma directa la función reproductiva.

Durante el periodo de lactación de las cerdas, el balance energético suele ser negativo, ya que los requerimientos para el mantenimiento y especialmente para la producción de leche son superiores a los aportados con el consumo de pienso. Además, cada día nos encontramos en las explotaciones con genéticas más prolíficas, lo que exige una mayor producción de leche para sacar adelante una camada cada vez más numerosa. Como consecuencia de este balance negativo, las cerdas suelen perder condición corporal durante esta etapa.

Este estado puede aparecer en distintos momentos del ciclo reproductivo:

  • Durante la lactación: la etapa de mayor riesgo. La producción de leche puede alcanzar hasta 20 litros diarios en cerdas de alta genética, superando con creces la capacidad de ingesta del animal.

  • En el periparto: el ayuno o la reducción voluntaria de consumo justo antes y después del parto expone a la cerda a un déficit agudo.

  • En gestación con subalimentación crónica: una restricción energética o proteica prolongada durante la preñez también tiene efectos reproductivos medibles, aunque menos dramáticos que en lactación.

¿Cómo afecta el ayuno al sistema hormonal de la cerda reproductora?

El vínculo entre nutrición y reproducción en la cerda pasa por el eje hipotalámico-hipofisario-gonadal. Cuando el organismo detecta que el aporte energético es insuficiente, envía señales que inhiben la actividad reproductiva como mecanismo de protección biológica: no es lógico invertir recursos en reproducción cuando la supervivencia está comprometida.

La secreción muy baja de LH durante la lactación o el incremento insuficiente de LH inmediatamente después del destete en cerdas subalimentadas parece indicar que la nutrición juega un papel importante en el anestro posdestete.

Este déficit de LH (hormona luteinizante) es clave: sin pulsos adecuados de LH, los folículos ováricos no maduran correctamente, la ovulación se retrasa o no ocurre, y la cerda entra en anestro. El resultado concreto en la granja es un intervalo destete-cubrición prolongado, que impacta directamente en el número de partos por cerda al año.

El déficit energético durante la lactación perturba el funcionamiento hormonal, generando al destete un pico de LH retardado e inferior.

Adicionalmente, la restricción alimentaria severa durante la lactación compromete la calidad de los ovocitos que darán origen a la siguiente camada. Un estudio en cerdas primíparas sometidas a restricción de alimento mostró que los folículos de las cerdas restringidas eran de menor tamaño y los complejos cúmulo-ovocito mostraban menor expansión tras la maduración in vitro; además, los ovocitos de cerdas restringidas presentaron mayor incidencia de poliespermia, lo que indica consecuencias severas sobre la competencia del desarrollo del ovocito. El fluido folicular de las cerdas restringidas tenía menores niveles de IGF-1 y esteroides, lo que indica que los folículos de estas cerdas eran menos competentes para producir los factores de crecimiento necesarios para que los ovocitos alcancen plena competencia de desarrollo.

¿Qué consecuencias tiene el ayuno en la reproducción de la cerda durante la lactación?

La lactación es el período más crítico. Un mal manejo nutricional afecta hasta un 60% los parámetros reproductivos y puede llevar a cerdas lactantes a perder peso corporal en exceso, llegando hasta pérdidas superiores al 20%.

Las principales consecuencias reproductivas de un BEN severo durante la lactación son:

Prolongación del intervalo destete-cubrición (IDC)

Diversos estudios constatan que una pérdida excesiva de peso durante la lactación alarga el intervalo destete-cubrición y reduce la tasa de ovulación, con lo que no solo repercute en los resultados reproductivos posteriores, sino también en los económicos de la granja.

Las cerdas que ciclan entre los 3 y 6 días tras el destete siempre tienen los mejores resultados productivos, tanto en fertilidad a parto como en prolificidad. En cambio, las cerdas que extienden este intervalo a los 7-10 días normalmente tienen los peores resultados de toda la granja.

Reducción del tamaño de camada en el ciclo siguiente

Una pérdida excesiva de condición corporal puede tener consecuencias negativas sobre el rendimiento reproductivo posterior, alargando el intervalo destete-cubrición y reduciendo el tamaño de la camada en ciclos siguientes.

Mayor riesgo de anestro posdestete

Una alimentación deficiente en lactación origina una pérdida de condición corporal y, por tanto, la movilización de reservas. Cuanto mayor sea la pérdida de condición corporal, mayor será el IDC. Las pérdidas de peso superiores al 10% entre parto y destete ya son problemáticas, y críticas por encima del 15%.

¿Cómo impacta la pérdida de condición corporal en la fertilidad de la cerda?

La condición corporal al momento del destete es uno de los indicadores más predictivos del desempeño reproductivo posterior. La disminución de la condición corporal puede retrasar el retorno al celo y afectar la tasa de ovulación, lo que podría provocar partos demorados e irregularidades. Las cerdas en óptima condición corporal tras el destete ciclarán más rápido, permitiendo un desarrollo folicular más homogéneo y reduciendo pérdidas tempranas.

El espesor de grasa dorsal (EGD) es la herramienta de campo más utilizada para evaluar esta condición. Las cerdas deben entrar a partos con un espesor de grasa dorsal entre 16 y 20 mm en P2.

El impacto es especialmente pronunciado en cerdas de primer parto, un fenómeno tan frecuente que tiene nombre propio:

El síndrome del segundo parto se manifiesta por los siguientes signos: anestro posdestete y prolongación del intervalo destete-celo (más de 7 días), infertilidad con tasa de partos inferior al 85% y disminución del número total de lechones nacidos (menos de 11 lechones).

En el origen de este cuadro se encuentra la pérdida de peso relativamente alta que se produce durante la primera lactación. Una hembra de primer parto debe comer para mantenerse, crecer y producir leche para la camada, pero el problema es que el consumo de pienso durante la lactación a menudo no es suficiente para cubrir todas estas necesidades.

El siguiente cuadro resume los umbrales de pérdida de condición corporal y sus implicaciones reproductivas:

Pérdida de peso entre parto y destete

Clasificación

Consecuencia esperada

Menor a 10%

Aceptable

Impacto reproductivo mínimo

10 – 15%

Problemática

IDC prolongado, menor prolificidad

Mayor a 15%

Crítica

Anestro posdestete, descarte probable

Mayor a 20%

Severa

Alta mortalidad embrionaria, baja tasa de partos

¿Qué efectos tiene la subalimentación durante la gestación en la cerda y su camada?

El ayuno o la restricción severa de alimento durante la gestación tiene consecuencias distintas a las de la lactación, pero igualmente relevantes para la productividad de la granja.

Una mala condición corporal tiene como resultado una mayor incidencia de llagas en la región escapular de las cerdas, menor peso de los lechones al nacimiento y cerdas delgadas al destete con retraso de la salida posdestete a celo, llegando incluso al anestro. El tamaño de la camada del siguiente parto también puede verse negativamente afectado si las cerdas tienen mala condición corporal en el momento de la cubrición.

Por otro lado, el exceso de alimento en el último tercio de la gestación tampoco es inocuo: un exceso de condición corporal al final de la gestación se asocia a menudo con una reducción del consumo de alimento durante la lactación y a veces da lugar a una reducción del tamaño de camada, mayor incidencia de distocias, mayor aplastamiento de lechones y mayor incidencia del síndrome de agalactia postparto.

Sobre la mortalidad embrionaria en los primeros días tras la cubrición, existe además un factor de manejo que muchos productores ignoran: cuando se produce un gran consumo de pienso en los 2 a 3 primeros días tras la cubrición pueden disminuir los niveles de progesterona y resultar en un aumento de la mortalidad embrionaria. Esto ilustra la importancia de tener un programa de alimentación diferenciado y bien calibrado para cada etapa.

Entender en qué medida la nutrición impacta los parámetros reproductivos en cerdos como la tasa de partos, el tamaño de camada y el intervalo entre destetes es fundamental para diagnosticar si los problemas de la granja tienen un origen nutricional.

¿Cómo afecta el hambre crónica al bienestar y la salud de las cerdas gestantes?

La restricción alimentaria en cerdas gestantes no solo tiene consecuencias reproductivas: también afecta el bienestar del animal. La alimentación limitada conduce al hambre crónica, que es un importante problema de bienestar para las cerdas gestantes. Las cerdas hambrientas confinadas en puestos de gestación desarrollan comportamientos no deseados, como morder barras, masticar simuladamente y ser agresivas. En los sistemas de alojamiento en grupo, las cerdas con alimentación limitada sufren más lesiones por peleas que las cerdas que tenían suficiente comida para satisfacer su hambre.

Estos comportamientos estereotipados y las lesiones asociadas no solo afectan el bienestar: también elevan el nivel de estrés basal de los animales, lo que a través del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal puede interferir negativamente con el eje reproductivo. Una cerda estresada crónicamente tiene mayor probabilidad de presentar alteraciones en la ciclicidad ovárica, y el estrés es reconocido como un factor predisponente para la mortalidad embrionaria temprana.

No existen dudas de la íntima relación entre la alimentación y la reproducción; la alimentación ocupa un lugar primordial en todos los procesos de la reproducción. Una ración balanceada para cerdas debe contener alrededor de 2.5 a 3 Mcal por kg de alimento seco.

El bienestar animal en granjas porcinas está directamente vinculado al manejo nutricional: una cerda con hambre crónica es una cerda bajo estrés permanente, y eso tiene un costo productivo y sanitario real.

¿Cómo prevenir el balance energético negativo y sus efectos reproductivos en cerdas?

La prevención pasa por un programa de alimentación diferenciado por etapa, con objetivos claros de condición corporal y monitoreo continuo. Las estrategias más efectivas incluyen:

Maximizar el consumo de pienso durante la lactación

Uno de los principales objetivos de la cerda durante la lactación es alcanzar pronto elevados consumos de pienso para conseguir una buena producción lechera, ya que redundará en un mayor peso del lechón al destete, y permitirá que la cerda acabe su periodo de lactancia en buena condición corporal. Además, la prolificidad del ciclo siguiente está relacionada con la ingesta en la lactación previa.

Para lograrlo, se recomienda: suministrar alimento ad líbitum desde el día 3-4 posparto, ofrecer pienso fresco varias veces al día, garantizar un caudal de agua suficiente —ya que la ingesta de pienso es directamente proporcional a la de agua— y controlar la temperatura ambiental, pues el calor es uno de los principales inhibidores del apetito en cerdas lactantes.

Controlar la condición corporal al parto

Las cerdas que llegan a parto en exceso de condición corporal comen menos durante la lactación y pierden más grasa dorsal. El objetivo es que entren a maternidad con un EGD de 16 a 20 mm en P2, ni más ni menos.

Diferenciar la alimentación de cerdas primerizas

Las cerdas de primer parto tienen requerimientos adicionales porque aún están en crecimiento. Necesitan más energía y proteína que las multíparas para mantener su propio desarrollo además de la producción láctea. Muchos programas de alimentación no contemplan esta diferencia y es uno de los orígenes del síndrome del segundo parto.

Monitorear el intervalo destete-cubrición como indicador de alerta

Un IDC promedio de más de 6 días en la granja debe encender una señal de alarma sobre el estado nutricional de las cerdas durante la lactación previa.

Las medidas de sanidad e higiene en cerdos también forman parte del ecosistema de factores que condicionan el consumo de alimento: una cerda con procesos infecciosos come menos, entra más rápido en BEN y ciclará más tarde tras el destete.

Efecto del ayuno en cerdas reproductoras: lo que los números de tu granja te están diciendo

Cuando la tasa de partos baja, el IDC se alarga o el tamaño de camada cae en segundos partos, el primer lugar donde hay que mirar no siempre es el programa sanitario o la calidad del semen: hay que revisar la curva de alimentación de la lactación anterior.

La puntuación de condición corporal de la cerda al inicio de la gestación está relacionada con el recuento de cuerpos luteales y la duración de la proliferación de los folículos ovulatorios, que pueden influir en la fecundación.

La investigación ha demostrado que una movilización excesiva de nutrientes durante el período de lactación puede tener efectos perjudiciales en el siguiente ciclo de las cerdas en cuanto al tamaño de camada y el intervalo entre el destete y el celo. Además, las cerdas con una alta movilización durante la lactación necesitan más atención durante la siguiente gestación para restablecer su condición corporal.

El ayuno —o la subalimentación crónica— en cerdas reproductoras no es solo un problema de bienestar: es un problema económico con consecuencias que se arrastran de un ciclo al siguiente. Identificarlo, medirlo y corregirlo con un programa de alimentación bien diseñado es una de las inversiones más rentables que puede hacer cualquier granja porcina.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta pérdida de peso durante la lactación se considera normal en una cerda? 

Cierta pérdida de condición corporal durante la lactación es fisiológica e inevitable. Sin embargo, pérdidas superiores al 10% del peso al parto comienzan a considerarse problemáticas, y por encima del 15% se vuelven críticas, con efectos claros sobre el intervalo destete-cubrición y el tamaño de camada siguiente.

¿Por qué las cerdas del primer parto son más susceptibles al balance energético negativo? 

Porque además de mantener su propio peso y producir leche para la camada, todavía están en crecimiento. Sus requerimientos nutricionales totales son mayores, pero su capacidad de ingesta suele ser menor que la de las cerdas adultas. Esto hace que el déficit energético sea más frecuente y más severo en las primerizas.

¿El ayuno durante la gestación puede afectar el peso de los lechones al nacer?

Sí. Una subalimentación crónica durante la gestación —especialmente en el último tercio— puede reducir el peso de los lechones al nacimiento, lo que a su vez impacta su vitalidad, capacidad de termorregulación y aprovechamiento del calostro.

¿La restricción de alimento antes de la cubrición afecta la concepción? 

Sí. Una cerda destetada con mala condición corporal tardará más en ciclar y, cuando lo haga, puede ovular ovocitos de menor calidad. Además, la baja producción de progesterona en los primeros días de la gestación —relacionada con el estado nutricional— puede elevar la mortalidad embrionaria temprana.

¿Qué parámetro de campo es más útil para monitorear el estado nutricional de las cerdas lactantes? 

El espesor de grasa dorsal (EGD) medido por ultrasonografía es la herramienta más objetiva. Se recomienda medirlo al entrar a maternidad y al destete para calcular la pérdida real. El registro del IDC por camada es también un indicador indirecto muy útil del estado nutricional en lactación.

¿Puede el ayuno causar que una cerda no quede preñada incluso siendo inseminada? 

Sí. En cerdas con anestro posdestete prolongado por BEN severo, la inseminación sin detección de celo activo tiene bajas probabilidades de éxito. Además, aunque la cerda presente celo, si la calidad folicular está comprometida por la restricción nutricional previa, la tasa de fertilización puede ser menor y la mortalidad embrionaria temprana mayor.

¿El ayuno en la cerda puede afectar la producción de calostro? 

Sí. La calidad y cantidad del calostro dependen en parte del estado nutricional de la cerda en el periparto. Una cerda con déficit nutricional severo producirá menos calostro y de menor concentración de inmunoglobulinas, lo que compromete la inmunidad pasiva de los lechones. La coccidiosis en cerdos y otras enfermedades del lechón neonato son más frecuentes en camadas cuyo consumo de calostro fue insuficiente.

¿Cómo sé si los problemas reproductivos de mi granja tienen origen nutricional? 

Señales de alerta incluyen: IDC promedio mayor a 6 días, tasa de partos por debajo del 85%, reducción del tamaño de camada en segundos partos, cerdas con pérdida visible de condición corporal al destete y alta tasa de descarte por problemas reproductivos. Si varios de estos indicadores están presentes simultáneamente, es muy probable que el origen sea nutricional y vale la pena revisar la curva de alimentación de la lactación con apoyo de un médico veterinario especializado en producción porcina.

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